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Poda del Olivo

Poda del olivo

La poda en el olivo es fundamental para obtener aceitunas y, consecuentemente, aceite de oliva de gran calidad. Su proceso lleva varias técnicas que dependen, entre otras cosas, de la antigüedad del árbol, el clima, el tipo de corte a efectuar y las herramientas a utilizar.

El olivo es un árbol que crece lentamente pero que puede llegar a vivir más de dos mil años. Tiene hojas de color verde, tronco, ramas retorcidas y nudosos. Es uno de los árboles más bonitos.

España es el país con mayor cantidad de olivos, seguido por Italia y Grecia. También Turquía, Túnez y Marruecos, por citar sólo algunos, tienen una importante cantidad de árboles de este tipo. Como vemos, el clima mediterráneo es ideal para su cultivo. No sorprende, entonces, que el mercado de las aceitunas y el del aceite de oliva esté dominado por la Unión Europea, seguido por Túnez y Turquía.

Las etapas de la poda del olivo y sus objetivos

Podar es el proceso por el cual se recorta un árbol o un arbusto. En el caso del olivo es indispensable para que la calidad de la aceituna y el aceite de oliva sea la máxima posible. Es un proceso que tiene algunas características y técnicas particulares que son necesarias tener en cuenta antes de su realización.

Similar a lo que ocurre con la viña, en el olivo se realizan diferentes tipos de poda. Esto va a depender esencialmente de la manera en que se recolecta el olivo. No es lo mismo hacerle la poda a un olivo que se recoge con un vibrador manual portado por una persona, que hacerlo en otro cuya recolección se hizo a través de un vibrador acoplado.

Según la etapa en la que se encuentre el olivo, la poda tendrá diferentes objetivos. Estas se dividen en tres: la primera es aquella que se hace cuando el árbol tiene menos de dos años. Algunos la denominan “de formación”. Lo que se busca es darle una estructura al olivo que permita una cómoda recolección de las aceitunas.

En segundo lugar, la poda que se realiza entre los dos y cuatro años de vida del árbol. Aquí es cuando más se busca la productividad, dejando siempre a las ramas más jóvenes que serán las encargadas de proveer la mayor cantidad posible de aceitunas. Además, se intenta podar el árbol de manera tal que reciba la mayor cantidad de sol durante el año. Mientras más sol reciba el árbol, más intenso será el proceso de fotosíntesis y mayor calidad tendrá el producto.

Por último, un tipo de poda de renovación. Esta se realiza cuando el árbol presenta claros signos de envejecimiento. La copa está cada vez más vacía y sus ramas tienen pocas hojas. La acción entonces estará destinada a quitar las ramas viejas, que no son productivas, para darle paso a las más jóvenes. Las aceitunas o el aceite que se obtengan de olivos viejos saldrán con defectos. Este tipo de podas ha tenido buenas respuestas cuando se han realizado en verano y con motosierras que efectúen cortes gruesos para eliminar maderas agotadas.

 

Momento de la poda del olivo y cuidados

El mejor momento para podar el olivo es tras la recolección de las aceitunas. Si la misma es para la venta del fruto, la poda se llevará a cabo entre noviembre y diciembre. En cambio, si la colecta es para la producción de aceite de oliva, poda se hará entre febrero y abril.

En lugares donde son frecuentes las heladas, hay que evitar podar durante los meses de invierno. También es importante evitar estas acciones cuando la savia ya está en movimiento y las cortezas se separan de las maderas, ya que las heridas provocadas no van a cicatrizar hasta el borde.

Es fundamental que el olivo esté expuesto al sol durante el día. Hay que evitar que estén ensombrecidos por edificios u otros árboles. En un clima como el del mediterráneo no es tan importante regarlos, pero si se atraviesa algún momento de sequía o la zona en la que está el olivo carece de precipitaciones, es recomendable regarlo cada cierto tiempo.

Si bien los olivos son árboles resistentes, es importante vigilarlos frecuentemente por si aparecen hongos, plagas o parásitos. En caso de que algo ande mal, se recomienda agarrar una muestra y llevarla a algún especialista para que recomiende un determinado producto para erradicar la amenaza del olivo.

En definitiva, podando una vez por año, el fruto será de gran diámetro y buena calidad, la recolección mucho más cómoda y fácil, y el árbol producirá todos los años la misma cantidad de aceitunas. En caso contrario, la producción puede verse visiblemente afectada. En primer lugar, el fruto será mucho más pequeño debido a la gran cantidad de ramas y follaje sin sacar. Esto también perjudicará la recolección de las aceitunas, sin importar si la misma se hace manual o con el vibrador. Por último, podría perjudicarse seriamente la cosecha del año siguiente debido a que el olivo produjo mucha cantidad de aceitunas.

 

Herramientas para la poda del olivo

Para podar olivos pueden utilizarse varias herramientas. Según qué parte es la que se quiera podar, se aconseja utilizar un determinado artefacto. Las tijeras de podar se utilizan para cortar brotes menores a una pulgada (25 milímetros) de diámetro. Las tijeras de doble hoja son más convenientes que las de una hoja para cortar brotes flexibles. Algunos prefieren tijeras con amortiguadores para que la fatiga sea menor.

La sierra de mano es la herramienta más práctica para cortar brotes y ramas más grandes, de hasta tres pulgadas (76 milímetros). La hoja que trae mejores resultados es la rígida (15 pulgadas), especialmente en trabajos pesados. El uso de esta herramienta puede reducir el tiempo y el coste de la poda. Para cortes grandes (por ejemplo ramas mayores o troncos), la motosierra debe tener como mínimo 35 milímetros de hoja libre para que sea eficiente. El uso de la motosierra puede ser peligroso, por eso se recomienda usar casco, gafas y guantes. Además, el suelo debe ser estable y el trabajador tener un descanso considerable. Los cortes hechos con sierras, ya sea manuales o mecánicas, no separan la corteza de la madera y esto es fundamental para la cicatrización de las heridas.

Todas las herramientas deben estar afiladas para realizar cortes limpios, sin rasgar la corteza. Es recomendable desinfectar y limpiar las cuchillas. En caso de que estas se sumergan en una solución de pesticida o cobre para que no se propaguen enfermedades durante la poda deben, una vez terminado el trabajo, enjuagarse con agua y secar cuidadosamente para evitar la corrosión.

Hay dos cortes que pueden efectuarse a la hora de realizar una poda. Uno es el corte de aclareo, que es ni más ni menos que amputar en su totalidad una rama. Sirve para mejorar la iluminación de las ramas que quedan próximas, que crecerán y engordarán, mejorando su nutrición y, a la larga, mejorarán los frutos que vendrán.

La otra forma de cortar es el rebaje, que es recomendable sólo cuando las ramas estén muy largas y generen ensombrecimiento sobre el propio olivo.

 

Productos de gran consumo

El aceite de oliva denominado “extra virgen” es aquel de mayor calidad. Para lograrlo, las aceitunas deben ser prensadas en temperaturas menores a 30°C, 86 F dentro de las 24 horas de ser cosechadas. El término “virgen” remite a cualquier aceite de oliva que fue extraído naturalmente, sin pasar por procesos químicos.

El área mediterránea, dónde está el 90% de los países que lo producen, es la que más lo consume, alrededor del 77% de la producción. A su vez, países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón están aumentando su niveles de consumo, especialmente el de aceite de oliva extra virgen.

El aceite de oliva se utiliza para condimentar y freír alimentos. Su composición lipídica aporta algunos ácidos grasos que nuestro organismo necesita y ayuda al cuerpo humano a absorber ciertas vitaminas.

La aceituna, por su parte, es un alimento indispensable también en la dieta mediterránea. Posee gran valor nutritivo, ya que tiene pocas cantidades de azúcares, y suele comerse en aperitivos y ensaladas.